Ilustración de: Erik desmazieres

 

 

 

* Esta disertación esta en desarrollo y se reconoce en ella el aporte de las conversaciones compartidas con Cesar García Álvarez de la Universidad de Filosofía y Letras de la Universidad de León.

Los tiempos en los que vivimos tienden a mezclar conceptos que deberian estar separados.

Tanto el folclore como la cultura son ámbitos que han sido creados en la disciplina de la antropología, pero deberiamos estar atentos al respecto del uso que se realiza de los mismos ya que la forma en la que creamos las realidades sociales estan siendo mediatizadas por cómo entendemos estos conceptos.

  • Cultura:  es el conjunto de símbolos significativos que una cultura dada utiliza en su cotidianiedad.
  • Folclore: Son los instrumentos participativos de un pueblo dado, a modo cantos, juegos, cuentos, danzas, leyendas que se dan dentro de una cultura.

Mientras que la cultura en la mayoria de los casos se ha establecido como un conjunto de herramientas perceptivas que han sido utilizadas por el ser humano para acercarse a la idea de lo «real», el folclore ha sido mucho más laxo en esta aspiración, pero no esta exento de transportar conocimiento. De hecho puede tener una forma «diferente» pero no menos operativa de integrar lo «real» dentro de sí.

La cultura, en ciertos casos, ha logrado articular una revisión a si misma, asi sucedió en el mundo antiguo griego donde el paso del símbolo al concepto, o del Mito al Logos, se configuró como un salto perceptivo dentro de la cultura por encima del folclore de la época.

Esto no quiere decir que el conocimiento que trasnporta el folclore debe ser automáticamente denostado, ya que Platón nos dijo que habia un «saber» dentro del mito que era importante tener presente como metáforas de conocimiento. Es muy probable que para el mismo Platón la idea de folclore tuviera que ver con el cuento de la caverna. Es decir, que la caverna representara al mundo del folclore en si mismo como el límite auto-impuesto de percepción del ser humano sobre lo que él cree que es lo «real».

El «mito de la caverna» es un meta-cuento o meta-folclore ¿por qué?. La respuesta es que Platón crea un cuento a modo de «folclore» para desenmascar la función de simulacro que el propio folclore opera sobre la percepción de lo real que el ser humano tiene. La cuestión para Platón era usar la parte de Logos que estaba presente en el Mito para salir de la caverna.

Existen casos de folclore donde ha habido una manifestación de Logos, como la métrica de antiguos poemas védicos hinduistas, el conocimiento astronómico de la cultura de los Dogon, o ciertos rituales egipcios para la construcción de los templos, que aunque de caracter mítico tenían una dimensión práctica y de conocimiento avanzado.

Es es la clave operacional del «mito de la caverna» y su genialidad. Una astucia ilustrativa precisamente para crear una metáfora necesaria acerca de algo invisible, que no vemos, la forma de percibir la realidad del ser humano. Este fue el genio de Platón y es oportuno ponerlo en relación con la terminología antropológica. 

Ahora bien, el Logos utilizado por la antropologia como ciencia clasificatoria aunque útil tampoco es ninguna realidad final en sí misma. Pero si se combina con otras ciencias y disciplinas bajo una óptica de filosofía humanistica entonces podemos plantear mejor la problemática contemporánea del interesado «choque de civilizaciones», el cual ha sido más provocado y alimentado como un fuego que observado y entendido.  Quizás porque la guerra también es un negocio.

Es urgente, en todo caso, plantear que efectivamente el siglo XXI ha sido una vuelta desde la caida de las torres gemelas al «folclore de la caverna» y que tal vez la herramientas de Logos insertadas dentro de la culturas pueden llevarnos a despertar de esta separación ilusória entre fronteras conceptuales impuestas por los nuevos nacionalismos y sentimientos independentistas. El Logos no ha sido un elemento exclusivo de la manifestación occidental, ni tampoco ha de representar la total emancipación de los problemas perceptivos a los que nos enfrentamos. El Logos tiene sus propios límites y paradojas que acaban en bucles, pero como herramienta puede y ha de ser útil. Pero no hay que obviar que la génesis del Logos proviene del Mito, y que distintos «folclores» ya tenian en sí una suerte de Logos, de estructura lógica, que hace posteriormente posible un refinamiento y aparición autónoma del mismo.

El Logos y la Qualia han de estar unidos al Telos.

Cuantificación y cualidad con un fin concreto. De esta manera podemos enfocar nuestra percepción para transitar el laberinto que nos saque de la caverna, pues sí, la caverna de Platón y el mito de Minotauro son casi cuentos gemelos, en los que el protagonista, arquetipo del ser humano, ha de buscar una salida a una realidad impuesta por una situación en la que ha de recordar, orientarse, o utilizar una tecné (un Logos) para poder salir de su situación de confusión.

Por eso aunque la cultura no sea la salida del laberinto, o de la caverna, su flexibilidad y posibilidad de mutación si esta se observa a si misma como ocurrió en el mundo griego antiguo, entonces puede servir de hilo de Ariadna que, junto con otros conocimientos necesarios,  posibilite encontrar una salida a aquellos folclores que se ven asi mismos como infalibles, víctimas de la historia, y exentos de todo error, y se confunden como cultura. Una cultura también se puede ver como víctima y pero eso no la atribuye comportarmientos más elevados por encima de las otras. 

La cultura es un agente dinámico, pero normalmente se le ha clasificado en lo contemporáneo como folclore queriendose vestir de más importancia y realidad.

La terminología se vincula a la propia disciplina antropológica y como tal, debido a sus turbulentos comienzos debemos mostrar una cierta precaución. Por su unión a concepto de «culto» como operativo de ritual, uno ha de ser precavido, ya que el ritual esta estrechamente unido al folclore. Por lo tanto cuando la cultura es estática en sus rituales puede ser equivalente al folclore y esta no tiene porqué pensarse a si misma.

Si el folclore está más determinado a un tiempo y espacio dentro de la historia lineal de una cultura dada, la cultura, en cambio, es entendida como un conjunto de representaciones generales que han podido mutar o cambiar y en ocasiones prescindir de folclores que han sido operativos en transcurso de la historia de dicha cultura.

Por lo tanto la cuestión temporal es clave aquí.

  • Folclore: espacio y tiempo específicos
  • Cultura: espacio y tiempo relativos, distintos folclores han podido darse dentro de la misma en distintos momentos de su linea temporal.

Es por ello que para la aparición de conocimiento y epistemología, podamos entender que la cultura ha de estar configurada en un momento dado con una articulación de factores sociales que permitan el nacimiento de una observación hacia si misma, como sucedió con la filosofía griega. Y el folclore por si mismo es difícil que consiga esto, pese que sea subceptible de transportar conocimiento importante para que la cultura en un futuro posibilite la aparición de esta observación y replanteamiento de su realidad operativa y simbólica.